Elisa va a besar una chica hoy

Elisa va a besar una chica hoy. No lo hará con Lullaby; nunca le han gustado los nombres raros ni las chicas que se creen alternativas y no lo son. Tampoco le gusta mucho The Cure; excepto veinticuatro canciones que otro día especificará. Tampoco gustan las listas idiotas y transcribir cosas de otra gente. Para eso está la gente que lo hizo en primer lugar.
Elisa va a besar una chica hoy, pero no lo hará en un espacio oscuro ni en la calle de noche ni después de embriagarse. Elisa nunca se embriaga del todo, aunque le encanta tomar. Nada de tragos dulces; suena a rosado y suena mucho a mujer. Y para eso ya hay muchas mujeres dando vueltas por todas partes. Tampoco la besará sólo por hacerlo ni porque tenga un diez por ciento de lesbiana o crea en el poder femenino o esté orgullosa de que haya una mujer presidenta. Ya hay muchas que se creen el cuento ése de la chica con falda en el poder.
La chica en cuestión no vestirá zapatillas ni tendrá chasquilla; eso es seguro. Tampoco será gorda o se vestirá como secretaria o será estudiante de teatro o se creerá escritora en ciernes. No será algo estudiado previamente pero si habrá una elección. Menos habrá presiones contra la pared ni manos en los pechos, ni piernas separadas ni un mililitro de humedad en los calzones. Elisa nunca los ha llamado calzones; le parece una palabra que simboliza algo muy grande o viejo o antiguo o con olor a talco. Elisa nunca le pone nombres a eso en realidad.
Elisa va a besar una chica hoy. Claro que si la chica también quiere besar a Elisa. El punto quizás no sea el beso ni el seudo lesbianismo ni algo estúpido parecido a la liberación. Sólo lo hará por una razón, y esa razón tendrá mucho que ver con quién vaya Elisa hoy a besar a la chica. Ya verá donde deja la bendita maleta con ruedas.














