Lullaby como en la película Dirty Pretty Things

Lullaby ha ido a pocos hoteles en su vida. Pero resulta que por las vueltas del destino, ahora trabaja en uno. No tiene idea de cómo llegó ni cuánto tiempo va a estar, cuántos brasileros más le falta por conocer o cuántos check-in y check-out le tocará hacer en todo este tiempo. Tampoco sabe cómo logró vestirse de señorita, ponerse un pantalón de tela, una blusita blanca, una chaqueta formal y amarrarse el pelo. Quizás necesitaba un cambio o un giro. Quizás se cansó de servir café en un bar cool de tacitas extrañas y cucharas largas. Quizás el hecho de querer al fin hacer algo con su vida, y terminar al fin de vegetar en un diminuto departamento sin cortinas con un gato malcriado que la espera detrás de la puerta todas las noches sólo para comprobar que ninguno de los dos está solo.





