
Lullaby tiene siete colaless de color blanco, cinco calzones de niñita y tres pantaletas de encaje de color negro. Casi siempre usa los primeros. Casi nunca las últimas. Nunca usa sostén. Ni en invierno ni en verano. A veces usa la parte de arriba de un bikini. Qué hablar de estos modelos con relleno. Lullaby los necesita, pero ni por apuesta los usaría.
Tres faldas iguales negras talla 14. Cuatro vestidos de verano que no son vestidos en realidad, sino que ella los usa así. Tres vestidos que sí lo son. Calzas millones. Negras, moradas, con figuras raras, sin figuras, nada con flores. Un par de jeans que siempre le quedan grandes. Un par de pantalones de tela para vestirse de señorita. Cuatro blusas negras para insistir en lo anterior. Dos chaquetas arregladas para que se vean algo entalladas. Diez beatles negros para no pensar mucho en invierno. Un abrigo negro genial que a veces se llena de pelusas. Una chaqueta de cuero negra comprada a los chinos y de niño.
Lullaby guarda veinte pares de calcetines con una pequeña calavera en el tobillo. No los eligió por la calavera. Estaban en oferta y se los llevó todos. Medias de colegio pero no azules ni blancas. Tres pañuelos grandes y hippies que siempre le parecen muy hippies para usarlos. Un pañuelo hindú que usa un rato y se lo saca. Una bufanda de lana y rayada que usará cada día de frío de este invierno. Camisetas miles. Lullaby sufre de frío crónico. Sombreros y gorros, tiene tres. Son geniales y no los prestaría por nada del mundo.
Tiene tres pares de botines. Dos negros y un par gris. Los usa en invierno y en verano. Chalitas o sandalias, jamás. No hay zapatos con tacos. Alguna vez los usó en un trabajo que tuvo, pero parecía disfrazada. Claro que se veía genial, pero caminar como pisando huevos nunca fue muy glamoroso. Zapatillas, menos. Con tres inscripciones en tres gimnasios, bastó para no usarlas más. Ropa deportiva, algunas, pero guardadas en lo más alto de su clóset.
En maquillaje, dos labiales rojos. Uno de marca y uno comprado en la calle. Un perfume genial de nombre Duende. Un lápiz negro para los ojos que le dura eternamente. Una máscara de pestañas que le dura lo mismo. Se maquilla poco, pero nunca anda tan de punkie por la vida.
Tiene tres gatas propias y una adoptada que aparece en el techo. Todas comen más que ella y son geniales. Una colcha morada atrapa su cama de niña. Sábanas celestes y blancas. Muchos vasos siempre adornan su habitación. Con restos de hielo, restos de jugo y restos de café mezclado con hielo. Una botella de agua casi congelada en el refrigerador y más de diez helados de agua hechos casi piedra. Un cartón de cigarros en el velador y un cenicero con un fondo siempre gris oscuro que casi nunca se digna en lavar.
4 comentarios:
talento hasta para los inventarios...
la leo, cada vez con más interez...
kiss
Te espero seguido entonces...
genial que te haya gustado!
¿Quién es Lullaby? ¿Es tu alter-ego o tu doppelgänger? ¿Eres tú?
Quién te imaginas? Pueden ser las tres opciones o ninguna. Quédate con la que más te guste.
C
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